
Recuperar el tiempo perdido es uno de esos hábitos que deberíamos desarrollar todos, pero que, por diversas causas y circunstancias, solemos dejar de lado o terminamos perdiendo. Detrás de esta postergación de obligaciones hay muchos factores, aunque uno de ellos es la indecisión o el temor a seguir adelante. Ha pasado tiempo desde la última entrada del blog (desde octubre, nada menos), y aunque he abierto una nueva sección en el blog de Con Pluma y Píxel, tampoco puedo olvidar este.
Pero hacer crecer un blog es duro, y más en estos tiempos de reinado de los audiovisuales (tiktok, youtube, podcasts, reels…). Así como su proyecto madre goza ahora mismo de una salud envidiable, con un posicionamiento más que destacable, este otro todavía está en una fase de crecimiento, que además se ha visto interrumpido por unos meses, en los que ha ocurrido incluso el lanzamiento de un nuevo libro, Senderos de Guerra, del que ya se ha hablado en la web de Con Pluma y Píxel y del que espero contar alguna otra cosa por aquí, que siempre viene bien.
Volviendo al tema del blog, y dado que uno de los pilares de un escritor es tener un espacio propio desde el que hablar de sus cosas, vamos a abordar hoy precisamente las causas de abandono en el mundillo del bloguero, con un toque personal que espero te sirva de ayuda.
CAUSAS ABANDONO DEL BLOGGIN
1) Falta de ideas: no nos engañemos. Está claro que no somos máquinas de palomitas, de esas que vomitan y vomitan nuestras queridas rosetas de maíz con solo poner una carga de granitos y darle energía. Nuestras ideas no son mágicas ni vienen de otras dimensiones, sino de nosotros mismos, de nuestra experiencia, y no siempre estamos igual. Aunque, pensándolo bien, somos un poco como esa máquina de hacer palomitas. Si no nos alimentan con granos de maíz, no tendremos palomitas. La cadencia del blog nos puede llevar a un ritmo tal que no alimentemos nuestro depósito como es debido. ¿Y cómo se hace eso? Pues leyendo mucho, hablando con personas, paseando y, en general, observando en mundo que nos rodea. Un poco de salir de uno mismo y ver las dificultades de la gente es una forma estupenda de rellenar el depósito.
2) Dificultad para encontrar el tiempo: en este ritmo de vida que llevamos, esta es la principal causa de abandono de los blogs, así como de otros proyectos que parecían maravillosos pero que se terminan convirtiendo en auténticos vampiros de tiempo. En mi caso, mi propia dificultad a la hora de llevar una vida medianamente normal, unida a la necesidad de mantener la editorial han sido el cóctel perfecto para caer en el pozo del «ya lo haré luego». ¿Cómo se soluciona esto? Pues organizando un calendario de publicaciones y, como se dice, cogiendo al toro por los cuernos. Toma un papel y haz una lista de posibilidades y horarios realistas, y cíñete a ellos. Luego, no te olvides de llevarlos a la práctica, claro.
3) Baja interacción: no recibir comentarios o visitas puede desmotivar y hacer que se pierda el interés en el blogueo. A fin de cuentas, si uno se convierte en un interlocutor al que le han colgado el teléfono, las dudas empiezan a surgir y muy bien podrían detenerte en tus propósitos. Algo así ha pasado con este blog, en el que, de nuevo, su hermano mayor, el blog de Con Pluma y Píxel, se lleva la palma de los suscriptores y he habilitado una sección nueva para dar cabida a todos los artículos que puedan tener sentido allí, a costa de la merma en los contenidos de este. Sin embargo, hay gente que todavía lee blogs y eso se nota en el tráfico de este web, pero a nivel global no es que haya muchos que se suscriban a blogs hoy día, e incluso hay quien ignora que esto puede hacerse. ¿Cuál es la solución? Pues no queda otra que la promoción del blog, así como controlar las métricas de las interacciones, teniendo además en cuenta que el número de suscriptores al texto escrito va a ser menor que en otras décadas, debido al auge de otros formatos. Y aquí está la otra solución: complementa tu blog con otros medios.
4) Comparación con otros: sentirse inferior en comparación con otros blogueros puede generar inseguridad y desánimo, pero no es algo que pueda remediarse salvo, por supuesto, haciendo un esfuerzo de voluntad para que eso no te importe. Siempre puedes aportar algo nuevo, un enfoque personal, que te diferencie de otros. En esto consiste buscar tu lugar en el mundo. ¿Quién dijo que esto iba a ser fácil?
5) Problemas técnicos: dificultades con la plataforma, el diseño o el hosting pueden frustrar y hacer que un bloguero abandone el proyecto. Aunque este no es mi caso, dado que llevo rascando blogs desde hace veinte años, sí que es cierto que las herramientas pueden dar muchísimo miedo. ¿La solución? Empezar una herramienta o plataforma que te lo ponga todo muy fácil. En la actualidad, es sencillo empezar un blog con Blogger o Wordpress y luego elegir aquel que nos interese. En internet hay multitud de consejos, tutoriales y plantillas para empezar en cuestión de minutos. Luego, con más soltura, podrás hacer maravillas.
Con estos cinco puntos ya tendrías una lista de las causas que podrían hacerte desistir de un blog. Quizá podríamos añadir los cambios en los intereses personales, que pueden hacer que el tema del blog ya no te llene como bloguero y sientas la necesidad de cambiar de aires o empezar otros proyectos, pero esto se saldría de los intereses de este artículo porque estamos suponiendo que deseas seguir intentándolo y no lo he querido ampliar.
Espero que estos cinco puntos te sirvan para despegar de nuevo y seguir adelante con tu proyecto bloguero. Si al final decides abandonar, solo espero que sea porque decidiste que había que reorientar tu vida, y no por un bache temporal. Quiero y deseo que estas pinceladas te ayuden.
Y si esto te ha servido, tan solo te pido que te suscribas a este blog. No voy a ganar dinero con ello, pero sí que me darás un pequeño alegrón cuando lo hagas.