martes, 7 de mayo de 2024

Spaguetti Western: el mundo de Quincy West

El siglo XIX fue una época de grandes cambios, la mayoría de índole tecnológica, pero no todos. La tecnología propició la mejora de las armas y una auténtica revolución en cuanto a los métodos de mecanizado de materiales y fabricación de utensilios, gracias a innovaciones como la máquina de vapor, el telégrafo y los avances en otras ciencias, como la química. Todos estos progresos impulsaron la conquista o dominio de otros territorios, dando lugar a un colonialismo sin precedentes en la historia y con las grandes potencias como protagonistas.

En este marco, tenemos que pensar que solo las zonas de la costa este (y algunos puntos de la zona oeste, especialmente California) de Estados Unidos estaban realmente civilizadas y que la mayoría de los territorios de Norteamérica eran tierras peligrosas, atractivas para colonos, exploradores, buscadores de riquezas, timadores, misioneros y criminales, así como para todos los que querían buscar un futuro mejor.


EL OESTE EN LA FICCIÓN

Este era el caldo de cultivo para los autores de novelas de aventuras, que en el Salvaje Oeste cristalizaron en las llamadas Dime Novels, de las cuales ya he hablado en este otro artículo del blog. Más tarde, con la llegada, primero de la radio y luego del cine, las historias de las novelas pasaron a la gran pantalla y siguieron creciendo en popularidad. Es entonces cuando se terminan de perfilar los arquetipos que todos conocemos del mundo del Western. Así, pistoleros, buscadores de oro, enterradores, taberneros, granjeros, agentes de la ley, indios, vaqueros, buhoneros y médicos ambulantes poblaron las pantallas de los cines como antes lo habían hecho en el papel impreso, a menudo encumbrados con magníficas bandas sonoras como la de los Siete Magníficos, por poner un ejemplo. El cine de los sesenta y setenta descubrió más tarde que los paisajes del sur de España eran ideales para recrear, y reinventar, las míticas figuras del Oeste y surgió un nuevo género, denominado Spaguetti Western, que enfatiza todavía más la épica por encima de la realidad y crea un imaginario propio, rico y muy entretenido. Más tarde, el universo del Western moriría de su propio éxito al agotar las fuentes, repetirse los arquetipos y agotarse las tramas posibles, aunque luego resurgió en los años noventa con enfoques mucho más realistas, alejados de todo lo que se había construido alrededor de una épica que nunca existió, pero que heredaba, y aumentaba, lo mejor de aquellas primeras Dime Novels.

Es en este Spaguetti Western que llenaba las tardes de los sábados en la primera cadena de la RTVE donde quiero detenerme hoy, pues a ellas debo gran parte de mi inspiración creativa. En este caldo de cultivo de aventureros, forajidos y demás ralea surgieron ideas, historias y personajes que han ido cristalizando alrededor de la figura del personaje Pulp llamado Quincy West.


ORO DE SANGRE: PRIMERA AVENTURA DE QUINCY WEST

Me llamo Quincy West y voy a contarte una historia. En virtud a tu delicado origen y posición, voy a intentar narrarla del mejor modo posible, evitando utilizar palabrotas y ese tipo de cosas que parece que hoy día asustan a la gente como tú.

De algún modo que no logro entender, la vieja magia india que llevo en mis venas va a hacer que te encuentres dentro de mi cabeza, al menos hasta que alguien la vuele. Eso significa que te rogaría que cuidaras de ella como si fuera la tuya propia, más que nada porque le tengo aprecio a mi cabeza y porque morirse seguro que es un asco. Apostaría mi cabeza a que en el más allá no hay saloones, ni whisky, ni chicas monas. ¡Eh! ¡Quieto! Lo de apostar era una manera de hablar, ¿okay? Venga, deja ese revólver y escúchame un poco…

A partir de ahora, tú serás yo y yo seré tú, y si te sientes tentado de hacer un chiste fácil, te voy a sacudir las posaderas hasta que no puedas sentarte en una semana.

Bueno, pues si ya está todo aclarado, lo mejor que podemos es comenzar con la historia titulada

«Oro de sangre».

Quincy West debe su nombre a la unión de Quincy Jones (el americano que se enfrenta a Drácula en la novela de Bram Stoker) y Johnny West (el conocidísimo juguete del vaquero que hizo furor en USA durante la década de los sesenta), así como Jim West (protagonista de la serie The wild wild west, de la misma época). Esta combinación da nombre a un personaje malhablado, errante y descuidado, que tuvo la suerte, o no, de que su madre fuera bendecida por un chamán indio mientras estaba encinta, lo que dará pie a que viva las más extrañas aventuras en el límite donde se cruzan el mundo natural y el sobrenatural.


Son muchas las historias pendientes por escribir de las aventuras del bueno de Quincy, pero la primera en ver la luz fue Oro de Sangre, editado por Suseya Ediciones en formato de libro de bolsillo. Oro de Sangre es un librojuego, una historia interactiva en la que el propio Quincy es poseído por el/la lector/a, lo que da la excusa perfecta para que llevemos el control de qué ocurre en la aventura y podamos llegar, o no, a su conclusión. Eso sí, el mundo de Quincy West es oscuro y terrible y la vida no resulta fácil, por lo que estamos ante unos relatos en los que lo sobrenatural siempre rodea, como una banda de coyotes, al protagonista y trata de llevárselo a lugares oscuros más allá de la cordura, donde cosas más antiguas que el hombre habitan para llevárselo de nuevo a las tinieblas.

Este es el universo de Quincy West y a él dedicaré, con el tiempo toda una sección en esta web para que disfrutes con ella y quede constancia, una vez que yo mismo desaparezca más allá del velo de la muerte, para el futuro. Bienvenido a mi mundo, vaquero.


MÁS INFORMACIÓN

https://franciscotapiafuentes.com/el-mundo-de-quincy-west

https://suseyaediciones.com/producto/oro-de-sangre-librojuego/

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