jueves, 24 de octubre de 2024

De las bibliotecas a la eternidad

 

Aislado temporalmente del mundo real de las librerías, ferias y congresos, tengo el gusto de ver cómo mis propios libros están en muchas bibliotecas públicas para el disfrute del personal. Por añadidura, hoy disfruto sabiendo que estarán en la Exposición de Libros organizada por la Asociación Riojana de Escritores, que en esta ocasión recala en la Biblioteca Pública de Villamediana de Iregua, en La Rioja, el lugar donde llevo a cabo gran parte de mi actividad literaria, ya sea en uno de los cafés que hay en la plaza o, recientemente, en la propia biblioteca pública.

Lo bueno de las historias escritas es que no dejan de existir, por mucho que su autor haya desaparecido de escena, aunque sea, como es mi caso, de forma temporal. En cierto modo, los libros tienen un alma que los hace entes que perduran mientras el formato en el que estén escritos siga existiendo, como todos las cosas en este universo. Y aunque ciertamente se puede afirmar que hay otras realidades no físicas (formatos, les llaman), para los libros, lo cierto es que esa existencia virtual no deja de ser una entelequia que depende, entre otras cosas, de que el formato electrónico siga incorruptible y en un lugar sujeto a las leyes de la conservación de la energía, razón por la que tampoco podemos asegurar que vaya a ser eterno.

Y aquí las bibliotecas públicas se convierten en el centro donde uno puede encontrar todas esas historias durmientes, casi expectantes de llegar a ser leídas algún día por nuevos ojos, pero, sobre todo, preservadas para el futuro como el astronauta D. Bowman en 2001. Odisea en el espacio.

Te animo, lector/a, a que vayas a las bibliotecas y disfrutes con ellas.

martes, 15 de octubre de 2024

La importancia de no rendirse ante las dificultades

 Gandalf hecho con Lego

Dejemos que Gandalf nos lleve de la mano

La paciencia y la disciplina, junto con el interés y la concentración, son algunos principios que todo buen artista, sea cual sea su arte, debe desarrollar todas sus capacidades al máximo. En mi caso, y más en los últimos meses, he tenido que aplicarme el cuento a rajatabla, tal y como te cuento un poco más adelante.


En junio tuve un desagradable accidente que volvió mi vida del revés. Y es que escribir con una lesión cerebral, aunque sea leve, no es nada sencillo. En estos meses he experimentado algo parecido a lo que sufren otros autores que parten con menos ventaja en esto de expresarse con la facilidad que se supone que tiene la mayoría, al menos, de los que se dedican a escribir. Juntar palabras no basta, en especial cuando se trata de expresar ideas de cierta complejidad, pues además de todo ello es necesario que la creatividad acompañe en el proceso y que ambas realidades se complementen. Y seguir esta tortuosa senda no ha resultado, y todavía sigue sin serlo, una tarea sencilla.

Durante todo este tiempo de retiro forzoso me he centrado en la coordinación motora, en hacer que la parte mecánica de la escritura, esa que hace que el teclado responda donde tiene que responder y a la velocidad que tiene que tener, vaya pareciéndose a lo que ya tenía, y tengo la sensación de ir ganando la partida hasta la fecha. Bien por mí. Escritor 1: Problemas 0.

Sin embargo, ahora empieza la parte más complicada, que es la de hacer que el cerebro, esa máquina maravillosa por su adaptabilidad (lo que se llama plasticidad en términos médicos), cumpla con su parte de llamar a las musas para que traigan mundos, ideas y personajes desde el subconsciente y que además lo hagan con las palabras y el tono adecuado, sin hacer que la dama Gramática se enfade demasiado. Y eso es lo más peliagudo de todo. He tenido que ver cómo mis textos se volvían más sencillos, o menos floreados, y lo que es peor, ser testigo del coste energético de todo ello. La consecuencia es muchísimo tiempo invertido para dejar los textos más o menos bien arreglados, como niños rebeldes vestidos de domingo. Pero no hay otro modo que hacerlo a la vieja usanza, con paciencia y estilo, si uno no quiere delegar las cosas en esos maravillosos robotitos que hablan, escriben y lo hacen todo en un santiamén. ¡Vade retro! Eso nunca, sobre todo porque no sería yo quien estaría escribiendo, que es de lo que se trata, y como diría el bueno de Gandalf:

 «¡No he vencido al fuego y a la muerte para intercambiar falacias con un gusano sarnoso como tú!».

Hasta ahí podía llegar la broma…


Todas estas cosas han afectado también, y mucho, a los proyectos literarios que estaban en vías de publicación en este 2024 y que, a pesar de estar terminados casi desde principios de año, ahora se encuentran sumidos en un letargo digno del propio Cthulhu. Habrá que esperar con esperanza y alegría a que sean tiempos mejores, probablemente en diciembre o, siendo realistas, enero. Todo a su tiempo y cuando deba suceder. Ya dejó bien escrito el inmortal maestro de Providence, el insigne H. P. Lovecraft, que 

«No está muerto lo que puede yacer eternamente;

y con el paso de los extraños eones, 

incluso la Muerte puede morir».

Así pues, solo hay que esperar, como Cthulhu… 


Submarinos saludos. Hasta la próxima.


¡¡ANTES DE QUE TE VAYAS!!

Bueno, si te has quedado con ganas de saber qué demonios hago, escribo y he escrito, no puedo menos que recordarte que puedes ver todos mis libros en esta misma web.

Tan solo tienes que pulsar en la imagen de la izquierda o seguir este enlace para acceder a la sección en la que hablo de todo ello:

MIS LIBROS 

¡Y si ya te suscribes al blog o compras uno de mis libros, te estaré muy muy agradecido!

Ahora sí, hasta la próxima.



Fuente: Wizard, imagen de Andrew Martin en Pixabay

miércoles, 2 de octubre de 2024

Escritores y promoción

 

La promoción es una de las tareas que debe hacer cualquier autor que no sea un superventas, que solemos ser la mayoría. En el éxito, siempre relativo, de una obra escrita hay unas fases que, lo queramos o no, debemos recorrer. A menudo, los escritores novatos (o muy ansiosos) desean saltarse pasos y llegar directamente al éxito, con la idea errónea de que el mundo va a recibir su libro como si fuera la última gran revelación del año y que ya bastante han hecho con escribir. Por desgracia, el mundo funciona de una manera ligeramente distinta a como nos gustaría a los simples mortales y, más a menudo de lo que parece, se nos suele olvidar que los procesos naturales son siempre lentos, graduales y con su propio ritmo de crecimiento.

Así, al igual que la evolución desde simples organismos unicelulares (¡incluso más sencillos que eso, según los últimos descubrimientos!) hasta el grado de biodiversidad que hoy puebla el planeta es el fruto de más de tres mil millones de años, el proceso desde que un autor tiene una idea hasta que encuentra las palabras adecuadas, localiza el tono y organiza las tramas es largo y, en apariencia, lentísimo. Gota a gota, como en un alambique, se va destilando la trama del relato y va tomando forma hasta que, en un momento dado, el autor o autora decide que ya está terminado y que sería una buena idea que otros lo disfrutaran.

Dejando de lado la fase de búsqueda y aceptación del original por parte de una editorial o una plataforma de autopublicación, que nos llevaría incluso varias entradas de blog y para la que hay muchísima información en el ciberespacio, lo cierto es que casi parece que todo ha terminado cuando el libro, ya acabado, reposa en nuestras manos. Sin embargo, lo cierto es que estamos muy lejos de ese éxito soñado, pues el libro hay que, como se dice en el argot del mundo editorial, «moverlo». De esta labor se encargan los agentes y los editores (que no todos), pero no funcionará a menos que el/la autor/a se implique en el proceso.

Y no hay otra forma que la promoción directa, el marketing con la figura del/de la autor/a en el centro y muy cerca de su libro. Son las firmas en librerías y ferias, en eventos multitudinarios, los que harán la magia de que el libro, especialmente si no de autoría muy conocida, llegue al gran público. Estar presente, ser uno con los futuros lectores y clientes potenciales y disfrutar del momento es la esencia de esta fase, y si no se da de manera adecuada, lo más seguro es que el libro pase sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas, donde su esperanza de vida es muy breve por la vorágine del mercado, y termine cogiendo polvo en los almacenes hasta que, tarde o temprano, termine descatalogado y, con suerte, en el mercado de saldo. ¡Así pues, promocionad, promocionad y promocionad como si el mundo fuera a acabarse mañana mismo!


UNA EXPERIENCIA PERSONAL

Para mí, esta fase siempre me resulta emocionante y muy divertida, pues me permite conocer a gente y tratar al público directamente, sin intermediarios. Estar ahí, dispuesto a responder preguntas, a explicar de qué va lo que has creado y disfrutar del ambiente que se crea en un evento como una feria o un festival, es una experiencia muy bella, especialmente si la compartes con otros compañeros de camino. Las ventas vendrán o no vendrán, pero el hecho de poder expresar y que el público le ponga un lado humano a los libros es una experiencia bonita y muy útil para que te recuerden y, quizá, adquieran uno de tus libros o se lo recomienden a alguien tarde o temprano.

Aunque en estos momentos ando apartado de la vida pública debido al problema de salud que me alcanzó a principios de junio, y que podría haber sido peor, no me quedan dudas de que algún día regresaré. Ahora toca escribir despacio, revisar mucho, tomar más descansos de lo habitual e ir cumpliendo las prescripciones de los facultativos hasta el momento en el que pueda volver a la palestra para disfrutar con todo ello.

Como dijo el poeta, «Se hace camino al andar».


Fuente imagen: Youn Woman, by vandesart en Pixabay

Crecimiento personal en época de cambio

Cada etapa de la vida conlleva un cambio , un escalón que debemos superar para evolucionar y crecer , y ese momento no lo decide uno ni l...