No voy a entrar en el debate de si es fútil o no planear un cambio de vida solo porque cambie la hoja del calendario, pero sí que voy a abordar el tema de los que deciden empezar a escribir en enero y se encuentran atascados en la encrucijada que los lleva a seguir con su labor o abandonarla por completo. Para todos ellos, va dedicado este artículo.
Quizá hayas descubierto tus capacidades narrativas o te hayas dejado deslumbrar por los espejismos de una vida «fácil y popular» y en hacerse rico como J. K. Rowling o Stephen King. Muchos de los que se inician en la senda de los escritores parecen creer que esto solo es sentarse y tener ideas felices, las cuales se venderán como rosquillas en cuanto el mundo se entere de su mera existencia. Por desgracia, cuando llega la inevitable bofetada de la realidad, el aficionado a la escritura descubre que su pequeño mundo se resquebraja por un millar de sitios y amenaza con derrumbarse de un momento a otro. Tarde o temprano, si no reconduce con seriedad sus intenciones, existen grandes posibilidades de que abandone lo que comenzó y se dedique a perseguir sus sueños de otra forma, con unos resultados más o menos predecibles. Ahí van unos consejos:
