
Llega septiembre y, con la vuelta de las vacaciones para la mayoría de los mortales, también regresan las rutinas y, por qué no, los retos personales. Retomamos la vida con optimismo y fuerzas renovadas, lo que nos hace ser conscientes de nuestras posibilidades, tanto presentes como futuras. Esta sensación de seguridad nos lleva a apuntarnos al gimnasio, a aprender nuevos idiomas, a practicar nuevas habilidades y a todo tipo de actividades que nuestra imaginación nos sugiera. Por supuesto, para muchos es el momento idóneo para empezar, e incluso retomar, esa novela que lleva dando vueltas en nuestra cabeza desde hace algún tiempo. Para ti que te sientas delante de un ordenador, máquina de escribir o un folio en blanco, tengo hoy unos consejos que seguro que te serán muy útiles para afrontar la aventura de escribir un nuevo relato sin caer en el intento. Por supuesto que no son la panacea (ningún consejo lo es, por mucho que nos quieran vender por ahí), pero su inclusión en tu vida de escritor seguro que te resulta útil para trazar tus propias normas. Ahí van.
CONSEJOS PARA AFRONTAR LA VUELTA A LA ESCRITURA
- Fíjate unos objetivos: mejorar tu expresión escrita, compaginar tu actividad con otra que te permita vivir, aumentar el número (y calidad) de palabras escritas por sesión de trabajo, aumentar el número de páginas de tu relato o novela o terminar lo que empezaste son objetivos que, como una diana, te orientarán en tu progreso como autor o autora. Tienen que ser objetivos flexibles y revisables para que se adapten a la realidad cambiante de tu vida.
- Organízate. Cada proyecto requiere de una organización, sobre todo al principio. Puedes crear un calendario de trabajo, teniendo en cuenta el resto de actividades de tu vida diaria y sin descuidar ninguno de los aspectos de esta. Será necesario revisar y actualizar dicha planificación para adaptarla a las siempre cambiantes situaciones del día a día y, sobre todo, para afrontar los nuevos retos que puedan surgir mientras intentas cumplir sus objetivos.
- Intenta ajustarte a la planificación. Esto tiene mucho que ver con el punto anterior. Deberías tener una serie de marcadores que te permitan medir realmente el grado de tu éxito en la consecución de objetivos. Hay muchas y muy variadas herramientas que puedes utilizar en tu día a día, y no solo para la escritura, y que realmente te permitirán verificar si te sales de la línea marcada o no. A veces, basta con la agenda o dietario de toda la vida, pero la tecnología también nos da opciones muy interesantes. Estas pueden ser algo tan simple como el calendario de Google (o de Microsoft), con la posibilidad de fijar eventos o alarmas para los hitos que quieras marcarte, o más completas como Google Keep, Trello o Toggl, por citar algunas. Elijas lo que elijas, recuerda que todo dependerá al final de tu voluntad y disciplina.
- Organiza tus prioridades. De modo inevitable, tendrás que integrar tus actividades con otras de tu vida cotidiana, incluso con otros proyectos. No hace falta recalcar que las que influyan directamente en tu vida, como las que te permiten el sustento diario, deberían tener prioridad sobre las otras. El orden de prioridades, sin dejarte ninguna, será fundamental a la hora de hacer tu propio horario o calendario, pero también limitará el grado de estrés que, de forma inevitable, aparecerá en tu vida. Recuerda que solo tienes un cuerpo y veinticuatro horas al día.
- Pide ayuda. Si ves que no puedes con una tarea, o que tu problema proviene de la sintaxis, gramática o de la propia organización de un texto, no dudes en buscar ayuda. Las hay desde cursillos de escritura, online o presenciales, a libros especializados en el tema. Esto implica que deberás invertir algo de dinero de tu bolsillo, pero te aseguro que será una buena inversión porque siempre se aprende algo de otros, por ejemplo, de este artículo que estás leyendo.
- No te obsesiones. Piensa en el resultado final, aunque no te detengas en fantasías que no llevan a ninguna parte. Hay quien te recomendará visualizar tu éxito, como si el mero hecho de formular un deseo hiciera que se cumpliese, pero la vida real no es así. Más a menudo de lo que pensamos, la vida nos dará un cachete de realidad que nos devolverá (o no) al presente. El final del camino solo es una meta en la que tenemos que fijarnos, pero no es el camino en sí mismo. Disfruta con la experiencia de recorrerlo y de formarte como persona, antes que pensar en un final que todavía no existe, o que incluso podría no ser como lo imaginas.
Espero que estos consejos de escritura te sean útiles para afrontar el reto de escribir. Como he dicho más arriba, no son la solución definitiva, pues los factores implicados en el proceso de llevar a cabo un proyecto son múltiples y dependen bastante de las circunstancias personales, pero son una buena base de la que partir si quieres llevar a buen puerto. Disfruta con la aventura de escribir, crea y sueña nuevas historias sin soltar el timón de tu vida y descubrirás que es una senda maravillosa y que, sobre todo, te permitirá un crecimiento personal en facetas que creías imposibles hasta la fecha.