jueves, 30 de noviembre de 2023

Influencias: Joe Dever, creador de Lobo Solitario

Joe Dever en 1986

Hoy hace siete años desde que falleció Joe Dever, el mítico autor de los librojuegos de Lobo Solitario y creador del universo de Magnamund. Hace siete años que le rendía homenaje en mi blog personal, ahora cerrado, y he creído conveniente volver a publicar dicho artículo en esta página.

lunes, 20 de noviembre de 2023

Presentación de Luces Misteriosas en Librería Santos Ochoa


El pasado 2 de noviembre tuvimos la presentación de Luces Misteriosas en Librería Santos Ochoa de Logroño. Fue una velada de lo más acogedora, especialmente porque teníamos que competir en público con un importante encuentro de fútbol en la capital, pero aún así fueron bastantes los asistentes al evento y numerosos los que nos siguieron por streaming, llegando algunos incluso a adquirir el libro de forma online en la tienda y haciendo que se los enviaran directamente firmados por mí. Toda una experiencia, muy divertida, rodeado de caras conocidas, incluidos alumnos y exalumnos.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Reseña de Luces Misteriosas en Youtube


Dicen que en casa del herrero la cuchara es de palo. Bueno, pues algo así ha pasado por aquí. Con más retraso del que quisiera, comparto la reseña de Luces Misteriosas en el canal Sección 101 Librojuegos. A ti, querido/a lector/a, te deseo que lo disfrutes.

#franciscotapiafuentes #librojuegos #gamebooks #cienciaficción

jueves, 5 de octubre de 2023

Escribir sobre alienígenas

Hoy me toca hablar de escritura, en especial de las temáticas que suelo frecuentar, las orillas que suelo visitar y los mundos en los que me suelo mover como un proverbial pez en el agua. Hoy vengo a hablaros acerca de escribir de alienígenas, lo cual no es moco de pavo.

No hay nada más importante que el lanzamiento de un libro y, aunque a estas alturas ya no debería excitarme la llegada de un nuevo hijo literario, mentiría si dijera que no me palpita el corazón cada vez que lo pienso, a pesar de ser una temática de esas que hacen que te miren mal en ciertos ambientes: los alienígenas de serie B. La verdad es que explicar esto delante de terceros bien puede significar que a uno lo pongan en el nicho de la literatura de segunda o, lo que es lo mismo, la que ni siquiera es literatura para algunas personas. Y sin embargo, pese a ese prejuicio (muy profundo en España, que no en Latinoamérica), la literatura de corte fantástico sigue siendo una expresión del amor por las letras para contar aquello que no es realidad, pero que podría serlo en un futuro o en un universo alternativo.
Escribir acerca de alienígenas (o fantasmas, monstruos, hechicería o cualquier otra variación posible de estos mismos temas) no debería ser motivo de vergüenza ante otros géneros mejor considerados, dado que fuera de nuestras fronteras tiene una más que respetable tradición. Basta echar un ojo a todo lo escrito del Ciclo Artúrico o la Leyenda de los Nibelungos para entender que nos apoyamos en los hombros de gigantes desde hace un buen número de siglos y que no es un producto de la subcultura o una literatura menor, surgido de la falta de cultura y la barbarie en la que parece, según algunos, que nos estamos hundiendo.
Hagamos un ejercicio de investigación y descubriremos que el alienígena literario de hoy no es más que una evolución de los duendes y demonios de los cuentos de otras épocas, adaptados al contexto actual, tanto político como ideológico. Sigue siendo el extraño, el que no es humano por origen y que, por tanto, nos resulta tan ajeno que nos intriga y da miedo simultáneamente, y por eso sigue perteneciendo al ideario cultural, incluso al más atávico en cuanto a especie. A fin de cuentas, ¿quién sabe qué acecha más allá del círculo de luz de la hoguera alrededor de la que se apiña la tribu?
Mientras desgrano las últimas palabras de esta reflexión, agridulce, por cierto, no puedo evitar pensar en cómo presentaré a mi nuevo hijo en mis ambientes cotidianos, convencionales y, por qué no decirlo, grises, pero también en los que viven inmersos en los inciensos del autobombo cultural. Puede que incluso libre un poco y solo reciba condescendientes sonrisitas, de las que se les dan a los niños o a los locos. A fin de cuentas, la literatura es algo mucho más serio… ¿o no?
Pues yo he escrito sobre alienígenas y así se va a quedar. Y estos alienígenas se llevarán al lector a su terreno, el de las pesadillas, en una historia en la que no prometo más que angustias y terrores a partes iguales. Terrores, por supuesto, venidos de más allá de las estrellas.
Ahora, querido/a lector/a, solo deseo que lo disfrutes tanto como yo al escribirlo, y que me perdones por ser tan retorcido en mi historia de alienígenas siniestros.
Si quieres apoyar a este escritor (y editor independiente), tan solo tienes que seguir el enlace para adquirir esta pequeña obra a un precio muy amable o pedirla en tu librería habitual. Eso hará muy feliz a este aventurero de lo desconocido que hoy te deja un artículo un tanto extraño.

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lunes, 18 de septiembre de 2023

Aprendices y maestros

Créditos: Javier Rodríguez; imagen de Pixabay
Créditos: Javier Rodríguez

La escritura, como todas las artes, es un camino de crecimiento personal y eso no se alcanza de la noche a la mañana. Hay que aprender a madurar y afrontar el hecho de que no somos nadie importante para nadie. Si no nos centramos en el camino de perfeccionamiento, estaremos abocados al más absoluto de los fracasos en lo personal y en lo profesional. Sí, en lo profesional, porque nadie va a conocernos si no somos dignos de ese reconocimiento, y eso solo se consigue mediante el trabajo duro, la disciplina personal y la humildad en reconocer que no somos el centro del universo y que muy probablemente terminemos nuestra existencia sin serlo.

A menudo, como editor, veo autores ansiosos, que caen en los cantos de sirena de ciertas plataformas, en las que se anima al aspirante (aspirante, por no llamarlo aprendiz) a considerarse un maestro «porque tú eres el artista». Por supuesto, cuando esos presuntos artistas terminan ante una editorial tradicional, el malvado editor les dirá que su obra es incompleta, que le falta profundidad o que tienen que cambiar cosas para que funcione. La respuesta, indefectiblemente, termina siendo la que dicta el orgullo personal y se marchan a otra «que los trate mejor», en una macabra conga que lleva siempre al mismo rincón, el de la adulación a cambio de dinero y el de un nuevo fracaso anunciado.

Con el tiempo, la realidad terminará imponiéndose en su más cruda versión y el pobre autor descubrirá que en el fondo no le importa a nadie, salvo a sus amigos y conocidos, y que aun las ventas por compromiso terminan desapareciendo porque los compradores «ya han cumplido». Es en esos momentos en los que el aprendiz de escritor, cual chiquillo mal educado, monta en cólera y le echa la culpa a la editorial de no haber llevado su libro lo suficientemente lejos y busca otra, y otra y otra, cuando el verdadero problema está en él mismo, en su falta de perspectiva, cuando no de talento y de técnica.

¿Pero cómo va a ser si soy escritor de brújula, o de mapa, y he seguido todos los consejos de internet, donde seguramente está la verdad suprema? Pues en el pecado está la penitencia, mi querido/a hamijo/a. Escribir es un arte y, como todas las artes, no se aprende en un día ni todos están llamados al éxito. Deberías pensar en una carrera de una década, como mínimo y si haces las cosas medianamente bien, para que sea reconocida tu obra. Piensa en el éxito que podría, o no, llegar más allá de tu muerte y del que nunca serás consciente. Eso es en lo que piensan los artistas, ni más ni menos, en la obra que tienen delante y en la remotísima posibilidad de que le importe a alguien que no son ellos mismos. Y si son artistas de verdad, ni les importa ni les preocupa.

No voy a entrar en más detalle ni te voy a hacer sufrir más, querido aprendiz, salvo para recordarte que quizá seas hijo de estos tiempos de inmediatez, de «lo quiero ahora» y de que «me lo merezco». Quizá un poco de visión histórica, de esa que no se enseña en la escuela por si acaso sales librepensador, te haga recapacitar. Lee a los clásicos, querido/a hamijo/a, lee a Cicerón, Séneca, Plutarco, Aristóteles y Platon, e igual descubres algo más de la vida que los selfies, los interminables juegos online o el postureo tiktokero, que tanto llenan las cabezas vacías de ínfulas y de fantasías de escritores en lujosas mansiones sin pagar nada a Hacienda (bueno, de eso ya hablaremos en otra ocasión, que también tienes que declarar tus ingresos, ¿sabes?).

Piensa en Harper Lee y en su Matar a un ruiseñor, así como en la pobreza en la que vivieron Lovecraft y Poe. Igual eso te aclara las ideas acerca de dónde te estás metiendo, aprendiz de escritor/a.
Antes de que te ofendas y me critiques en las redes por ponerte la verdad delante de los ojos, mi consejo no pedido es el siguiente:

Crea, vive y sueña, aspirante y aprendiz de escritor, aun a sabiendas de que no eres una estrella consagrada y el éxito no es, ni de lejos, el final del camino, sino que el camino en sí mismo. Un camino en el que tendrás que pelear mucho todavía para llegar a algún lado. Se necesita suerte, sí, pero sin disciplina y voluntad será muy complicado llegar a alguna parte.
Suerte en tus escritos.

jueves, 31 de agosto de 2023

Entrevista en televisión

Es importante disfrutar de lo que uno hace, además de hacerlo con pasión y ganas, para llegar al éxito en cualquier campo, a sabiendas de que dicho éxito no será más que algo pasajero. El trabajo, por supuesto, no faltará al que quiera embarcarse en una empresa de cierto calado y hay que esforzarse mucho para no ver los frutos hasta pasados muchos meses o, incluso, años.

Ayer estuve en el programa 7Magazine, en La 7 de la Rioja, para hablar de las jornadas Entre viñas anda el juego, que ya van por su tercera edición y que arrancan mañana 1 de septiembre. Aunque visto desde este lado de la pantalla parece poca cosa, basta con escucharnos un poco a Josué (presidente de Asociación Aventum) o a mí para intuir que la cantidad de horas que hemos invertido, él más que yo, en hacer que este sueño sea una realidad es realmente abrumadora.

#franciscotapiafuentes #marketing #emprendedor #jornadas #juegosdemesa #juegosderol #ocio #educar #emprender

viernes, 25 de agosto de 2023

¿Y tú por qué escribes?

 

Esa es la pregunta del millón, hecha hasta el hartazgo por conocidos cuando se enteran de la «afición» cuasialienígena que su interlocutor tiene. No lo hacen con malicia, al menos, no con el tipo de malicia que deja caer perlas del estilo «Te aburres mucho, ¿no?» en medio de la conversación, como si se tratara de bombas de aviación en medio de un campo de batalla y con casi idénticos resultados. No. Se trata de simple curiosidad, como la que se tiene por algo que nos extraña o por algo que nos inquieta de algún modo.

En cualquier caso, la pregunta en cuestión sigue siendo la misma. ¿Para qué escribes?

La respuesta no es sencilla, sobre todo cuando el que se la hace es el propio autor de la misma. Pero la pulsión, si es que se puede llamar así, está ahí en algunas personas. Las musas llegan de improviso, con su bagaje de ideas acumuladas en desorden y súbitamente descargan su contenido en tu cerebro sin pedir permisos, sin miramientos, no importa lo que uno esté haciendo ni pensando. Simplemente, llegan, descargan y se van, como una nube de tormenta. Y es entonces cuando el pobre escritor debe colocar tantos cubos y palanganas como crea necesario para recoger la mayor cantidad posible de esas preciosas gotas de lluvia, con el objetivo de almacenarlas en un aljibe antes de que el calor del sol las evapore para siempre.

De ese aljibe dispondrá provisión de agua fresca para mucho tiempo, si la sabe administrar con prudencia y buen tino, llenando páginas y rincones de personajes y tramas, de situaciones y desenlaces.

¿Por qué escribimos? Para darle un buen uso al aljibe. Que luego te lean o no, es otra cuestión aparte, pues el escritor da fruto porque no puede evitarlo, como los árboles frutales de un huerto. Simplemente, ocurre llegado el momento y ya está.

(Publicación original por Francisco Tapia-Fuentes en "El blog de Con Pluma y Píxel", 16/08/14)


Caminos que hacemos: Feria del Libro de Madrid

Hay hitos que es necesario mantener y apuntar, pues de otra forma se terminarían perdiendo en el tiempo, esa pequeña culebrilla que se nos e...